¿POR QUÉ DECIDÍ DEDICARME A LA AGRICULTURA DESPUÉS DE LA UNIVERSIDAD?

Bru Rovira nos acerca al mundo rural de la mano de Marcos Garcés Lizama, un joven de 28 años que, tras estudiar una doble carrera en Valencia, decide romper con los estigmas y dedicarse a su verdadera pasión: la agricultura.

​LA HISTORIA DE MARCOS, EN UN E-MAIL

Hola;

Mi nombre es Marcos Garcés, tengo 28 años, soy de un pequeñísimo pueblo de Teruel, Bañón, y soy un joven agricultor enamorado de su profesión. Desde pequeño sabía que la agricultura era una de las cosas que más me gustaban en el mundo (desciendo de familia de agricultores), aún así intenté buscar otros caminos… pero al final, como se suele decir, “la cabra siempre tira al monte”.

Marcos Garcés Lizama, 28 años, agricultor profesional en Bañón (Teruel). Afiliado a UAGA-COAG. Licenciado en Sociología y cursando la licenciatura de Ciencias Políticas. 
Después de años he comprendido que intentaba buscar otro camino porque existe una especie de estigma social, de menosprecio o minusvaloración hacia este oficio, y no puede ser que una sociedad menosprecie o ignore un sector clave como es la agricultura. Por ello, gracias a una amiga que trabaja en la SER y que me ha facilitado este correo, he decidido escribirles este mail, paraexponerles razones e intentar convencerles de que dediquen un programa, un apartado, algo (puntual no pido más) a la agricultura y en particular a los jóvenes agricultores. Hablar básicamente de agricultura, porque siempre que se habla es referido a hechos puntuales como la crisis de la leche o de la fruta con el veto ruso.

​No se defiende la figura de agricultor profesional, por tanto en España con 900.000 perceptores de PAC (400.000 en Francia, 350.000 en Alemania, redondeando) las ayudas a los agricultores de verdad son ínfimas respecto a las de agricultores de otros países…

La agricultura es economía real. En estos tiempos de exceso de economía especulativa y financiera, que nos ha llevado donde todos sabemos, aparece como necesario el cambio hacia el aumento del peso de la economía real, tangible que se puede tocar, que se ve, en nuestro sistema. Aunque cada vez más estamos sufriendo un mercado dominado por especuladores financieros que desde la bolsa de Chicago mueven el mercado a su antojo poniéndonos las cosas más difíciles todavía a los productores agroalimentarios, a los consumidores y, sobretodo, a los países más pobres.


Los jóvenes debemos ser el motor de la agricultura. Esta puede ser una fuente de empleo importante, se puede crear una base que en pocos años de sus frutos y además el medio rural no puede existir sin agricultura (aunque no solo existe por esta). Por eso trabajamos porque las instituciones faciliten nuestra incorporación y no pongan trabas. Yo tengo la suerte de ser hijo, nieto, etc. de agricultores y tuve las cosas un poco más fácil para mí incorporación, pero el joven que inicia sus pasos desde 0 tiene un montón de problemas (acceso a tierras, financiación, maraña burocrática, falta de asesoramiento…).

La sociedad necesita saber que consume, como se produce… implicarse en la agricultura (no puede ser que alguien no se preocupe por lo que come). De la misma manera la agricultura necesita que la sociedad la comprenda para lograr un mejor trabajo y una conexión beneficiosa para los dos.

Tradicionalmente tenemos el mantra de la boina y el cazurrismo (ganados, en ocasiones, a pulso), pero la agricultura puede ser un sector tecnológicamente muy innovador (maquinaria, semillas, fertilizantes, cultivos, etc.) y la promoción puede ayudar. Mea culpa, los agricultores tenemos mucha culpa, nos encerramos en nuestro mundo excesivamente. Pero insisto, la sociedad debe concienciarse, involucrarse y exigir conocer cómo y el que se produce, la alimentación es sinónimo de vida.

Los jóvenes debemos traer una mejora de rentabilidad a nuestras explotaciones, partiendo de la base de que la agricultura no es un oficio al uso, debemos introducir una mentalidad más empresarial, pero como digo, manteniendo siempre el equilibrio con la calidad (ya que producimos alimentos), el cuidado al medio ambiente y al entorno (es de lo que vivimos) y el compromiso social. Debemos mirar más al mercado, dialogar con los consumidores…

Desde pequeño me ha tocado trabajar en el campo y desde pequeño mi padre me ha inculcado los valores que rodean a la agricultura (cooperativismo, esfuerzo, compromiso, sacrificio…), valores que por cierto son muy necesarios en la sociedad actual y están en algún rincón guardados. Por ello la agricultura puede aportar mucho a la sociedad, no solamente calidad alimentaria. Pero existe una visión general de menosprecio y minusvaloración que expulsa a mucha gente del sector, yo estuve a punto de no continuar con esta profesión por ese estigma. Todo lo contrario que en países como por ejemplo Francia donde la figura del agricultor es clave.

Lo positivo es que estamos jóvenes cada vez más formados, tenemos inquietudes, ganas y la ilusión suficiente para intentar que la agricultura de un paso al frente. Yo, por ejemplo, soy un joven agricultor que me gusta el surf y el snowboard, viajo todo lo que puedo, tengo la licenciatura de sociología y la de ciencias políticas a mitad y cada vez estoy más activo en una organización profesional agraria como es UAGA Aragón y COAG a nivel nacional… y como yo cada vez más jóvenes con granjas informatizadas, tractores con gps y con las tablets en el campo; y queremos cambiar la visión que se tiene sobre la agricultura y los agricultores.

Gracias por su tiempo y perdón por la extensión… ¡espero haberles convencido! Pues como ven son numerosas las razones por la que la agricultura debe estar más presente en el día a día de la sociedad y por si fuera poco (ahora en un tono de broma), los agricultores pasamos muchísimas horas al volante de máquinas… ¡escuchando la radio!

Saludos,

Marcos Garcés.

Fuente: Audio de la entrevista agriculturers.com