POR QUÉ CHINA ESTÁ INTERESADO EN LA AGRICULTURA  DE PAÍSES LATINOAMERICANOS.

Las sequías crónicas y el agotamiento de los acuíferos va a volver inviable la producción en el gigante asiático. Por eso, miran hacia la Argentina y Brasil.
Más de 80% del agua originada en fuentes subterráneas de las planicies del centro-oeste de China (2.103 depósitos bajo la superficie), en las que habitan más de 600 millones de personas, no puede ser utilizada para el consumo humano o la irrigación por su alto nivel de contaminación, consecuencia del sistemático abuso en la utilización de pesticidas y sustancias químicas durante las últimas décadas.

​De ahí que entre el 15% y el 20% de la tierra agrícola en el gigante asiático esté contaminada y sea inservible para la producción, especialmente en el sur, que es la zona de mayor actividad agroalimentaria, sobre todo en los deltas de los estratégicos ríos Yangtze y Pearl.

Esta es la mayor restricción para la producción agroalimentaria de la República Popular en el largo plazo, y tiende a convertirla en insustentable e inviable en los próximos 15 o 20 años.

Son aguas subterráneas situadas cerca de la superficie (500 a 1.000 metros de profundidad). Pero algo semejante ocurre con los grandes reservorios situados en las profundidades, exclusivamente utilizados para el consumo humano de los centros urbanos.

Esto sucede cuando China experimenta un gigantesco proceso de migración interna y urbanización – 300 millones de campesinos pasarán del campo a las ciudades en los próximos 15 años –, que hace que 60% de la población sea urbana en 2020 y 70% adquiera esa característica 10 años después.
Los pozos profundos de uso urbano tienden a agotarse por su intensa explotación, lo que torna ominosa las perspectivas sociales de la República Popular en el mediano y largo plazo.


​El gobierno chino (específicamente el Ministerio de Protección al Medio Ambiente) señaló que el consumo de agua aumentó de 57.000 millones de metros cúbicos (m3) anuales en 1970 a 110.000 millones m3 en 2009, lo que representa un quinto del total de los recursos hídricos, que alcanza a dos tercios del agua que consume la población en las provincias del noroeste del país.

Una situación de “estrés hídrico” es identificada internacionalmente cuando el consumo de agua potable por persona/año es de 1.000 m3; y en el norte de la República Popular es menos de 20% de ese nivel.

China tenía 50.000 ríos en 1950 y ahora dispone de 23.000; y sus reservas de shale-gas / shale-oil son las segundas del mundo, pero la carencia de agua impide explotarlas.

El fondo del problema hídrico en el gigante asiático es el siguiente: tiene 22% de la población mundial y sólo dispone de 7% del agua fresca disponible para el consumo humano del mundo.

Las provincias “secas”, donde la disponibilidad de agua per cápita es significativamente inferior al promedio nacional, son 11, y abarcan las cuencas que rodean a Beijing y Shanghai, más 2 del noroeste. En ellas habitan 510 millones de personas, que contribuyen casi a la mitad del PBI de la economía china.


​Esto hace que la clave de la satisfacción de la demanda agroalimentaria en la República Popular en el siglo XXI no se encuentre más en el territorio continental, sino que se ubica ahora en el Cerrado brasileño y la Pampa Húmeda argentina. Es un tendencia fundamental para el horizonte de los agronegocios en la Argentina y Brasil en los próximas décadas.

​Fuente: clarin.com – agriculturers.com