ESPAÑA. LA AGRICULTURA DE PRECISIÓN PONE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS A PIE DE PARCELA

El proyecto CAPE experimenta en Sevilla técnicas que incluyen drones, tractores autoguiados, abonadoras inteligentes o cosechadoras que informan de los rendimientos metro a metro.

Varias comarcas sevillanas se están beneficiando del proyecto de investigación sobre agricultura de precisión que está llevando a cabo un equipo científico de la Hispalense dirigido por Manuel Ruiz Pérez, profesor del Departamento de Ingeniería Aeroespacial y Mecánica de Fluidos de la Universidad de Sevilla, en colaboración con varios grupos de desarrollo local. El proyecto conocido por las siglas CAPE (Cooperación para la Implantación de técnicas de Agricultura de Precisión) se financia con fondos Feader y, según sus responsables, tienen como objetivo principal “hacer una agricultura más competitiva al mismo tiempo que más respetuosa con el medio ambiente”.

¿Qué es la agricultura de precisión?

La agricultura de precisión se configura como un conjunto de herramientas que permiten realizar cada una de las tareas que componen la actividad agrícola con el mayor nivel de precisión. Supone el “desembarco” de las nuevas tecnologías en las tareas agrícolas, y no sólo, como podría pensarse en un principio, limitándose a los aspectos de la gestión de la contabilidad, subvenciones, impuestos etc., sino también en el día a día de los trabajos a pie de parcela, en el control de la maquinaria, de los riegos o permitiéndonos el acceso a información anteriormente difícil de conseguir con la que tomar decisiones con mayor seguridad. Los elementos claves que han posibilitado la agricultura de precisión son la informática, los sistemas de posicionamiento global (GPS) y los sistemas de control electrónico.

¿Qué ahorro en costes de producción calculan ustedes que supone su aplicación?

Son muchos los aspectos que se pueden mejorar en las operaciones agrícolas con el uso de la agricultura de precisión (guiado automático de tractores, monitorización de la cosecha, aplicación selectiva de herbicida…). Desde el grupo de agricultura de precisión de la Universidad de Sevilla se viene trabajando en los últimos años en encontrar el modelo para incorporar estas nuevas herramientas a un coste asumible y que permitan un ahorro directo de producción sobre el agricultor. Si nos basamos en los resultados del proyecto CAPE y nuestros estudios más recientes podemos establecer porcentajes de ahorros importantes sobre cultivos muy importantes en el Valle del Guadalquivir. Por ejemplo, el uso de un equipo GPS y un apero de aplicación selectiva para el control de la mala hierba puede llegar a ahorros del 50% en la cantidad de herbicida utilizada por tratamiento en remolacha azucarera o un ahorro entre un 15%-18% de ahorro en cada operación agrícola donde se utilice un tractor con guiado automático para cultivos como maíz, patata, trigo, tomate, etc.

Deme algún ejemplo de cultivos en los que lo hayan experimentado

Ejemplos muy claros son el trigo y el maíz, cultivos abordados en el proyecto CAPE. Concretamente se ha llevado a cabo un abonado nitrogenado variable en función de la información por sensores remotos y recolección con monitor de rendimiento. Este abonado variable ha sido comparado con un abonado convencional, o a todo terreno como les gusta decir a los agricultores, y los resultados han sido muy satisfactorios para los agricultores implicados. Brevemente, la técnica consistía en sobrevolar con un dron el cultivo para conocer su estado nutricional a través de un índice de vegetación y de esta forma conseguir un mapa de aplicación de abonado para la parcela. El agricultor introdujo en su abonadora este mapa y la propia abonadora durante su recorrido por la parcela repartió el abono de forma variable y óptima en las zonas que eran necesarias. Con toda la información obtenida el agricultor planificó dos estrategias de abonado. La estrategia 1 consistió en la aplicación de 220 kg/ha de abono nitrogenado sólido en la zona de más producción de trigo (medido previamente con monitor de rendimiento) y la reducción progresiva de la dosis en las demás zonas en base a la producción obtenida (la dosis media por hectárea 200 kg). En la estrategia 2 el agricultor establece la cantidad de 200 kg/ha de abonado en la zona de máxima producción y progresivamente va bajando la cantidad de cada zona. En esta estrategia, el agricultor supone que las zonas que proporcionan menos rendimiento tienen alguna limitación independiente del abonado nitrogenado. Con esta estrategia se persigue ahorrar coste con menor aplicación de abonado por hectárea y mantener el rendimiento de la campaña anterior. Resultado, en la estrategia 1 se pone la misma cantidad de abono que otro año pero distribuida de forma más óptima para conseguir un mayor rendimiento. En la estrategia 2 se pone menor cantidad de abono para conseguir igual rendimiento que el año anterior (-486 kg, ahorro 18%).

¿Qué es la tecnología de distribución variable?

Además de la monitorización del rendimiento, que permite conocer la productividad potencial en parcela y que ha significado uno de los mayores avances en el desarrollo de las técnicas de la AP, otras técnicas, como el análisis de las carencias o el nivel de estrés de la planta, también han demostrado su utilidad en campo. Los sensores ópticos pueden ayudar a conocer en campo los síntomas que puede sufrir una planta de cultivo antes de que éstos sean apreciables a simple vista, posibilitando la toma de medidas de forma anticipada y localizada. Estos sensores ópticos, que pueden estar montados en diferentes plataformas como satélites, aviones, vehículos aéreos no tripulados (drones), tractores o en dispositivos portátiles manuales, permiten el cálculo de índices vegetativos, uno de los más conocidos el NDVI (Normalized Difference Vegetation Index). Son muchos los trabajos que han obtenido buenas correlaciones entre este índice de vegetación (NDVI) y el contenido de nitrógeno total en hojas de los cultivos. Por ello se podría decir que el NDVI está relacionado con la cantidad de nitrógeno del cultivo, por lo que la información que proporciona es de gran utilidad para establecer un mapa de prescripción para la aplicación, distinguiendo aquellas zonas donde se necesita mayor o menor cantidad y posibilitando realizar una aplicación con dosis variable.

¿Es accesible a todos los agricultores esta tecnología?

Este tipo de tecnologías es accesible para agricultores, quizás no aún como lo puedan estar otro tipo de insumos que usan habitualmente, pero sin duda lo estará en los próximos años. Una de la preguntas más frecuentes, cuando tenemos oportunidad de explicar nuestro trabajo a agricultores, es el número de hectárea mínimo para implantar la agricultura de precisión. Es difícil contestar a esta pregunta, pero sin duda las empresas, asociaciones y cooperativas que dan servicio a los agricultores tienen mucho que decir en esta materiaya que pueden amortizar mucho más rápido este tipo de tecnología al trabajar más hectáreas, pero también la economía de escala está consiguiendo que el precio de compra de la tecnología aplicada al campo esté bajando de forma rápida.

¿Se puede decir que es real la posibilidad de recibir datos de un satélite o un dron en el tractor y realizar un abonado o aplicar un herbicida en función de esa información?

Esto es muy real, y todos los sectores universidad, empresas, agricultores, asociaciones, cooperativas, etc., cada una a su nivel, están trabajando para encontrar el modelo de incorporación de estas tecnologías en su día a día. Podría dar algún dato y decir que Andalucía cuenta con más de 20 cosechadoras con monitores de rendimiento que permite al agricultor conocer cuántos kilos de producto recoge por metro cuadrado, más de 1000 sistemas de guiado automático en tractores en Andalucía y una decena de empresas que ofrecen mapas de tratamientos a los agricultores.

Fuente: diariodesevilla.es