¿ES LA INNOVACIÓN EL CAMINO PARA UN MEJOR USO DEL AGUA EN LA AGRICULTURA?


La innovación, de acuerdo con la OCDE, es la introducción de un nuevo, o significativamente mejorado, producto (bien o servicio), de un proceso, de un nuevo método de comercialización o de un nuevo método organizativo, en las prácticas internas de la empresa, la organización del lugar de trabajo o las relaciones exteriores.

En este sentido, ante los retos que representa mejorar el uso del agua en la agricultura, es necesario enfocar nuestra atención en cómo aceleramos la inversión en las redes de canales y a nivel parcelario con la tecnificación del riego.

Considerando que el riego por goteo tiene más de 40 años en la agricultura, su adopción ha sido lenta,algo similar ha pasado con el riego por aspersión; en este sentido, donde podemos innovar es a través de la capacitación, la asistencia técnica y el financiamiento.

Los productores tienen un papel fundamental al invertir y ejecutar los proyectos de adopción del riego tecnificado. De tal forma que, a partir de la identificación de los problemas como la baja productividad en la agricultura y el uso ineficiente del agua de riego, se define el alcance del proyecto con sus objetivos y metas, las acciones y los responsables de su cumplimiento, quién debe capacitar, quién debe otorgar la asistencia técnica, en dónde o cómo conseguir el financiamiento u otra fuente de recursos, entre otros.

Un esquema de negocios exitoso debe contar con una estructura técnica que lleve de la mano el proyecto de adopción de la tecnificación del riego, pasando por la gestión del diseño del sistema de riego, presupuesto, análisis o evaluación paramétrica, análisis de las fuentes de recursos, integración de expedientes tanto para el financiamiento como para gestionar posibles apoyos, conseguir el financiamiento y la ejecución y operación de los sistemas de riego.

Los participantes del esquema son productores organizados o, en lo individual, gestores de innovación, técnicos o prestadores de servicios de asistencia técnica, proveedores de sistemas de riego, bancos o intermediarios financieros no bancarios, la Sagarpa, FIRA, universidades, empresas agroindustriales que demandan los productos de la agricultura, entre otros.

Para hacer una sinergia de todos los participantes, se deben definir actividades, responsables, entregables y, algo fundamental en todo este proceso, establecer indicadores de medición para evaluar el impacto de la adopción en la tecnificación del riego, tales como la productividad del agua, rendimiento unitario, disminución de costos, volumen de agua ahorrado, etc.

En el caso de los productores, es importante que conozcan los casos de éxito de otros productores y a organizaciones líderes que compartan la visión de mejorar el uso del agua, incrementar la productividad en la agricultura y contribuir a la seguridad alimentaria, de tal forma que se desarrollen proyectos de áreas compactas para atender las demandas del mercado.

Fuente: http://agriculturers.com/