EL ATRACTIVO DE UTILIZAR EL MAPEO DE SUELOS

El uso de esta tecnología le permitirá al productor conocer de manera más detallada el suelo en el que se encuentra trabajando, lo que a su vez redundará en las decisiones que pueda tomar respecto a la utilización de determinado tipo de riego y enmiendas, entre otras cosas.

La diferencia entre la producción de granos y de fruta en lo que respecta al uso de tecnología de punta es evidente. Así, mientras en la actualidad algunos predios de cereales pueden ser cosechados con monitor de rendimiento y piloto automático, el rubro frutícola avanza de forma mucho más lenta. Quizás demasiado. Por lo mismo, los expertos apuestan por una mayor utilización de herramientas de Agricultura de Precisión, las cuales son capaces de generar una serie de beneficios en la producción y economía del negocio.

Para el Dr. Rodrigo Ortega Blu, profesor de la Universidad Técnica Federico Santa María, especialista en Agricultura de Precisión, y socio de la empresa tecnológica NEOAG, una de las etapas donde esta tecnología ha permeado a la actividad es la plantación de huertos nuevos, a través del “mapeo de suelos”.

“Un mapeo de suelo se hace para determinar en detalle las propiedades del suelo, corregir aquellos factores limitantes y diseñar el sistema de riego, con el fin de optimizar su manejo y potencial productivo. Y es que muchas veces se planta sobre suelos marginales, de baja calidad, como laderas de cerros”, explica Rodrigo Ortega Blu.


El uso de esta tecnología le permitirá al productor conocer de manera más detallada el suelo en el que se encuentra trabajando, lo que a su vez redundará en las decisiones que pueda tomar respecto a la utilización de un determinado tipo de riego y enmiendas, entre otras cosas. También incidirá en las medidas que pueda tomar para rehabilitar un eventual suelo de tierras marginales. En resumen, le permitirá ser más eficiente en el uso de los productos y en la ejecución de las tareas.

“El agricultor podría experimentar pérdidas de rendimiento de hasta 30% de producción, en el caso de no usar tecnologías de precisión. Claro, todo esto dependerá del predio. Lo importante es que estas herramientas no generan externalidades negativas, sino todo lo contrario: sólo generan beneficios”, asegura el especialista.

Pese a que no se trata de una tecnología barata — el mapeo de suelos con software y hardware tiene un valor promedio de $80 mil por hectárea—, la inversión se pagará en un periodo bastante breve. “Son tecnologías que se pagan rápidamente. Y es que el aumento del rendimiento y la mayor eficiencia en el manejo permiten recuperar con creces la inversión”, agrega el académico.

Cabe destacar que esta herramienta posee un porcentaje mínimo de error, cuando se utiliza apropiadamente.

Clave en la utilización del mapeo de suelo son las calicatas, las cuales permitirán estudiar factores limitantes del suelo como su profundidad, textura y presencia de piedras, entre otras. De igual forma, permiten la detección de ciertos insectos que pueden resultar perjudiciales para las raíces del frutal que se plantará.


¿Cómo opera la tecnología?

Para llevar a cabo un mapeo de suelo, es necesario que el productor contrate alguna empresa o profesional experto en la materia, de manera que los mapas obtenidos representen fielmente la realidad.

El primer paso para llevar a cabo este proceso es establecer un diseño de muestreo realizado con sistemas de información geográfica, con el fin de identificar los puntos de muestreo. Para esta labor se utiliza un software especializado. Una vez definidos los puntos de muestreo, se utiliza una retroexcavadora con su respectivo receptor de GPS para localizar los lugares y realizar las calicatas.

Posterior a ese proceso, el que gracias a la tecnología requiere cada vez de menos tiempo, será el agrónomo quien tendrá que entrar a la calicata y analizar los factores limitantes del suelo, es decir, su profundidad, textura, estructura y humedad, entre otras cosas. Además, se obtendrán muestras, las cuales deben ser enviadas a laboratorio para un análisis físico-químico. Luego, esa información debe ser ingresada a un software apropiado para la obtención de los mapas y zonas de manejo, las cuales se representarán con distintos colores.

Cabe destacar que existe un mínimo de calicatas a realizar, lo que dependerá del tamaño del predio y la variabilidad del suelo. El número final dependerá, en gran medida, de la superficie que se pretenda cultivar, de manera que éstas sean espacialmente dependientes. Así, mientras más sean, mayor y más preciso será el mapeo final. “Una vez hicimos 2000 calicatas para una plantación en un suelo granítico. A través de un buen diseño de riego y manejo a partir del mapeo esa explotación funciona muy bien en la actualidad”, indica Rodrigo Ortega Blu.

El especialista recomienda que el servicio de mapeo de suelo sea contratado con empresas serias, que tengan conocimiento de suelos y mapeo digital y que hagan un uso apropiado de la geoestadística y del software.


Atreverse a cruzar el río.

Para Rodrigo Ortega el futuro de la agricultura pasará por usar todas estas herramientas de precisión disponibles.A su juicio, uno de los principales factores que ha contribuido con que estas herramientas sólo se encuentren consolidadas en un grupo específico de productores, es la falta de difusión.

“El perfil de profesionales que apuesta por usar tecnologías de precisión de estas características no es cualquiera, son personas que tienen conciencia sobre minimizar sus costos y maximizar sus utilidades. Y es que los agricultores deben tener bien claro que esto al comienzo no es barato, por lo que caer en la frustración es fácil”, indica.

En ese sentido, hace un llamado a que los productores se interioricen sobre los beneficios de que generan estas herramientas. “Acá hay que atreverse a cruzar el río y apostar por lo que se viene”, asegura.

Fuente: ​http://agriculturers.com/