COLOMBIA: EL POTENCIAL DE LOS CULTIVOS “MENORES”

Las exportaciones del sector agropecuario colombiano tradicionalmente están lideradas por el café, las flores, el banano y el aceite de palma. Han sido su bandera en los mercados extremos.
Unos tienen sus principales clientes en la Unión Europea, para otros, sus anaqueles más deseados son los de las grandes superficies del mercado de los Estados Unidos, uno de los más apreciados, por el alto poder adquisitivo de sus habitantes.

En esos mercados, otros cultivos llamados “menores”, que se enmarcan dentro de lo exótico, por decirlo así, se han abierto espacio y tienen un gran potencial, además, de acceder a muy buenos precios.

Pueden llegar en fresco, pero igualmente con frutas deshidratadas, jaleas, mermeladas y conservas, que en concepto de los expertos, es la forma ideal para el comercio exterior, ya que permite ofrecer valor agregado, lo que a su vez trae dinámica a la economía regional.

Según Procolombia, entidad de promoción de exportaciones, turismo, inversión y Marca País, dentro de las frutas que tienen amplias posibilidades está el mango, pues sus principal cliente, por ejemplo en el mercado americano, es la comunidad hispana.

Esa fruta se puede exportar procesada, semiprocesada y fresca en rodajas (pelada, sin semilla y con cortes que no superen los 1,5 centímetros de grosor).

También tiene campo de acción el limón tahití, ya que, según Procolombia, México, que es el principal proveedor del mercado americano, dura los primeros cuatro meses del año sin poder proveer ese producto, lo que potencializa las oportunidades del país.

“A este panorama se suman las consecuencias que dejó la presencia de la plaga dragón amarillo en los cultivos de este cítrico en algunas regiones mexicanas, lo que elevó los costos de importación para Estados Unidos y lo motivó a buscar nuevos proveedores”, agregó Procolombia.
Muestra del creciente mercado se dio en las ventas del 2014, que fueron 14 veces más que las efectuadas 2012: se pasó de 306.143 dólares a 4,5 millones de dólares, según cifras del Dane.

Superación de obstáculos

Con el pasar de los años, el cultivo de la uchuva en Colombia ha superado obstáculos sanitarios. Hace poco, superó la prueba reina: puede entrar al mercado americano sin tratamiento de frío.
A juicio de Procolombia, esta fruta es muy apreciada y tiene una demanda creciente, no en vano ya se encuentra en los mercados europeos y asiáticos.

“Nueva Jersey, Texas, Washington, Nueva York y California son algunos estados con oportunidades para esta superfruta (por sus beneficios para la salud), a los que ingresa libre de arancel, gracias al TLC con Estados Unidos”, asevera el órgano estatal.

Otra de las frutas es el aguacate hass, muy promocionado por el Ministerio de Agricultura. Su exportación en el primer trimestre de 2015 superó todas las efectuadas en 2014, al llegar a 4,5 millones de dólares.

Esa fruta es de gran consumo, al punto que sus ventas llegan a los 3.000 millones de dólares, incluyendo los dos más fuertes mercados, el americano y europeo. Ese listado de frutas apetecidas también están la gulupa, la pitahaya, la granadilla, el tomate de árbol y el maracuyá.

La gran fortaleza del país, según Procolombia, radica en “su clima tropical, la variedad de pisos térmicos y tierras altamente ricas en nutrientes. El país puede ofrecer frutas y hortalizas frescas, muchas de ellas exóticas, en épocas en las que otros países no tienen producción”.

Frutas nativas desaprovechadas

Entre los 2.500 y los 3.200 metros sobre el nivel del mar, hay unas frutas silvestres que serían muy apetecidas por el mercado externo, debido a sus bondades medicinales, pero que son desatendidas y desaprovechadas.

De acuerdo con Víctor Hugo Morales Núñez, gerente de Agronegocio y Proyectos Ltda., en ese grupo están las llamadas moras silvestres, como el agraz y una conocida popularmente como la uva grande.
“En esas zonas existe una gran cantidad de frutas silvestres que perfectamente pueden ser parte de una oferta exportable, pues se encuentran dentro de la gama exótica y, además, su producción es orgánica, a lo natural”, agregó.

Según Morales Núñez, son frutas finas que se podrían explotar a través de sistemas asociativos con pequeños productores, pero conservando su condición silvestre, un activo que le da mayor valor económico.

“Todos esos ‘berries’ que nos llegan de Argentina y Chile son muy costosos, y allí se encuentran variedades naturales, mucho más llamativas. Una muestra de que no aprovechamos lo nuestro aconteció con la frambuesa, y fueron los americanos los que se apropiaron de esas variedades y las mejoraron para ofecerlas al mundo; en cambio, nosotros no tenemos siquiera un mínimo proceso de investigación para conservar esos materiales genéticos, que son de gran valor”, dijo.

Fuente: elproductor.com