APRENDE A MEDIR LA CANTIDAD DE AGUA EN EL SUELO Y SU IMPORTANCIA

El futuro de la agricultura bajo riego depende, en buena parte, de la implementación de sistemas de riego de precisión en las chacras, que permitan la utilización más eficiente de los recursos agua, fertilizante y energía de manera que se mantengan o mejoren los niveles de producción actuales utilizando menos recursos productivos.

​El riego de precisión utiliza las tecnologías disponibles para realizar una programación óptima, estableciendo el momento, la frecuencia y el tiempo de riego adecuados según las características del cultivo, el sistema de riego, el clima y el suelo de la chacra, otorgando el agua que necesita la planta en el momento adecuado, siendo aplicable a todos los métodos de riego. La información generada está basada en la monitorización y adquisición de datos (datos climáticos, humedad del suelo, consumos de agua, fertilizante y energía, imágenes termográficas, etc.), procesamiento de datos (modelización, simulación y predicción) y son utilizadas para la toma de decisiones por el productor.

​La programación debe implicar tanto el control de funcionamiento del sistema de riego como la distribución de la humedad en el suelo. En riego gravitacional, si bien el cálculo del agua aplicada se realiza de acuerdo a parámetros físicos que gobiernan la determinación de la lámina de reposición, el volumen finalmente aplicado supera ampliamente el valor de la evapotranspiración del cultivo. Es por eso que en el manejo de este método, además de la velocidad de avance, la pendiente, el caudal instantáneo, el ancho y largo de melga o surco, radica en la determinación del momento y frecuencia de riego. La misma implica conocer cada cuánto tiempo se riega cada lote, que es función de la cantidad de agua almacenada en el perfil y de la profundidad de extracción de la misma por las raíces.
Pero, ¿Cómo se puede medir la cantidad de agua en el suelo? La humedad del suelo se puede medir por gravimetría (secando el suelo en estufa y calculando el % de humedad) o de manera indirecta pero instantánea por medio sensores que son instalados en el suelo, generalmente a la profundidad de mayor concentración de raíces del cultivo. Éstos permiten conocer la cantidad de agua presente en el suelo, y de esta forma evaluar la necesidad de aplicar agua a los cultivos a través del riego y optimizar el momento oportuno, mejorando la eficiencia de uso del agua, sin disminuir su productividad.

Actualmente en el mercado existe una gran variedad de instrumentos disponibles que nos permiten determinar la variación de la humedad en el perfil de suelo. Entre ellos se encuentran los tensiómetros y sondas de capacitancia (FDR).

​Con estos sensores se puede lograr una medida continua del estado hídrico del suelo y, tomando los datos entre riegos consecutivos, se puede obtener una estimación del movimiento del agua en el suelo. A partir de esto se puede llevar a cabo una planificación del riego capaz de satisfacer las necesidades del cultivo en el momento adecuado.

​Los ensayos realizados hasta el momento en la EEA Valle Inferior apuntan a un buen funcionamiento del sistema, siempre que la instalación y utilización de los sensores sea la correcta.

Como puntos básicos para el éxito de esta herramienta, se considera seleccionar el sensor adecuado para el tipo de suelo utilizado, la posición y buen contacto del sensor con el suelo y el seguimiento del productor en todo el proceso.

Fuente: agroalimentando.com/